LETRA GORDA http://memorias-de-sancho-panza.lacoctelera.net palabras, imágenes y pensamientos es-es Videojuegos /imag/ed/hombre65x65.png LETRA GORDA http://memorias-de-sancho-panza.lacoctelera.net the-shaker v0.1. More on http://www.the-shaker.com ¿QUÉ ES UN GRAFFITI? http://memorias-de-sancho-panza.lacoctelera.net/post/2005/07/01/aque-es-graffiti 2005-07-01T10:53:16+00:00 El término graffiti es de procedencia italiana (“graffiare” o garabatear). Decir que su plural es el sustantivo graffiti, no graffitis, es decir, estaríamos hablando de los graffiti o, como se diría en castellano, los grafitos (letrero o dibujo trazado o garabateado en paredes u otras superficies de carácter popular y ocasional), aunque veremos que esta definición quedará invalidada varias veces a lo largo de este texto.


Pinturas rupestres. Altamira. Prehistoria.

Se tiene conocimiento de que ya los romanos “guarreaban” las paredes y los sitios públicos con profecías y protesta con un incontenible deseo de compartirlas con sus ciudadanos. Pero sabemos que tiene antecedentes más remotos aún en el tiempo. Escribir sobre los muros es un impulso tan antiguo como los indicios de racionalidad del ser humano: Los macedonios, los griegos o los antiguos egipcios con sus indescifrables jeroglíficos ya utilizaban esta superficie como soporte de su escritura y de su arte. Pero quizás el ejemplo más significativo y a la vez el más antiguo sea el de las pinturas rupestres realizadas en las paredes de las cuevas por el hombre primitivo. Las representaciones de animales, de escenas de caza, etc. No tenían otro objetivo que el de satisfacer uno de los más ancestrales instintos del hombre: El de comunicarse.

Hasta el siglo XIV la pared ha sido uno de los principales soportes de la producción artística (recuérdese la pintura mural). Sin embargo, en la actualidad, éste no es un espacio creativo libre, sino un espacio clausurado por el poder que históricamente se ha reservado su usufructo. Tanto es así que este fenómeno espontáneo ha llegado a interpretarse como una amenaza, una transgresión. Podría decirse que la ley ha prohibido el libre acceso al mayor lienzo del mundo y, precisamente por eso, éste se ha llenado de trazos incontrolables, extendiéndose a todo tipo de superficies. El muro y sus extensiones metonímicas (puertas, mobiliario urbano, vagones, autobuses...) pasan a ser el soporte de lo que venimos hablando: El graffiti.


Jeroglíficos. Egipto. Prehistoria.

Una de sus muchas definiciones podría ser: “Acto de escribir (nombre) o representar (símbolo que nos identifique o con el que nos identificamos) en una superficie ajena”. Si lo miramos desde este punto de vista, casi todo el mundo habría hecho graffiti , por ejemplo las inscripciones en los árboles co una navaja (Jose x María), paredes (¡Ala Madrid!), pintadas en las mesas del colegio, frases en retretes públicos... y un largo etcétera. Ese gesto tan humano que deja nuestra huella, un “pedacito” de nosotros mismos tan personal, ese acto tan íntimo y a la vez tan público no deja de ser la exteorización de un sentimiento... Lo que curiosamente coincide con una de las definiciones del término arte. Pero... ¡Cuidado! Lo que hoy en día entendemos por graffiti y la fuerte personalidad que está cobrando nos adentrará en unos laberintos de creatividad y de posibilidades infinitas que más tarde veremos, y que nos harán darnos cuenta de que, aun siendo una cultura cronológicamente reciente (unos treinta años) se anula toda posibilidad de calificarla como una moda, puesto que trae a sus espaldas ya tres generaciones y la llegada de una cuarta. Además de la comercialización que hoy en día produce este fenómeno, los numerosos e importantes eventos, todas las publicaciones y sobre todo, ese espíritu urbano y esa siempre presente necesidad, hacen de ésta una cultura sólida, a pesar de estar en manos de gente de la calle y precisamente sorprende que ante esta, digamos... "Integración", siga conservando su espíritu ilegal.

WRITING

Es concretamente a finales de los sesenta cuando los concienciados activistas políticos y los no tan concienciados miembros de las gangs (las bandas callejeras) retoman este antiguo método de comunicación de escribir en los muros: Los primeros para hacer públicas sus protestas y los segundospara delimitar su territorio.


Estación Frankford. Filadelfia principios años 70.

Poco después en la ciudad norteamericana de Filadelfia el bombing (bombardear, acto de pintar el nombre por todas partes) sienta los primeros antecedentes del graffiti tal y como hoy lo conocemos: Bombardeo de jóvenes artistas de las paredes de la ciudad con su nombre o apodo con la finalidad de llamar la atención de la sociedad y de los medios. Pronto esto evolucionó y se trasladó a la parte sur del barrio neoyorkino del Bronx (SouthBronx), donde el arte del writing (escribir en paredes y vagones) toma la morfología definitiva de diálogo con la sociedad en general. Va a ser ahí, en Nueva York, donde se desarrolle plenamente esta cultura y evolucione hasta donde hoy la conocemos.

PARA MÁS INFORMACIÓN, visita la estupenda web:
http://www.valladolidwebmusical.org/graffiti/historia/01intro.html

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LA GUERRA DE WELLS http://memorias-de-sancho-panza.lacoctelera.net/post/2005/06/30/la-guerra-wells 2005-06-30T13:17:28+00:00
En mayo de 1938 millones de norteamericanos fueron presa del terror; una emisora de radio transmitió noticias que sobrecogieron sus ánimos: los marcianos habían invadido la tierra y estaban aniquilando el planeta, abrasando pueblos, reduciendo a escombros ciudades enteras y exterminando todo tipo de fuerzas que osaban hacerles frente. El fin del mundo parecía haber llegado. Durante ocho horas la emisora voceó angustiosamente el parte de guerra de aquella invasión y miles y miles de radioescuchas desalojaron a toda prisa sus hogares intentando distanciarse por todos los medios de aquella amenaza. La policía hubo de trabajar lo suyo para convencer a los asustados ciudadanos, que bloqueaban en su fuga caminos y carreteras, de que habían sido víctimas de un engaño. Ningún marciano de enorme cabeza había bajado a visitarnos. Aquella emisora que sembró el terror estaba retransmitiendo un espacio sobre ese tema. El talento de un joven director de programas especiales, Orson Welles, y el poder de las palabras fueron las causas de aquel pánico colectivo que ha pasado a la historia. Si gran parte del mérito de que aquella ficción se hiciese realidad corresponde a quien la puso en antena, no menores merecimientos recaen en el creador de la idea original y autor de la novela La guerra de los mundos, que fue la base del programa. Su nombre era el de Herbert George Wells, escritor de aquella historia cuyas palabras invadieron el mundo.

La obra

Esta novela se encuadra dentro del género de la ciencia-ficción junto con 1a máquina del tiempo, El hombre invisible o La visita maravillosa. En todas ellas parecen coexistir los dos impulsos básicos de la personalidad de su autor: un temperamento esencialmente artístico y una educación o formación científica.

Representan por tanto la expresión estética del conflicto interior que él mismo reconocía al escribir: «Soy de temperamento egoísta y romántico; intelectualmente, convencido de que todo lo egoísta y lo romántico debe acabar.»

El tema de la novela parece que le fue proporcionado por el comentario de su hermano Frank, que se preguntó qué pasaría si en el apacible escenario de la comarca de Surrey cayeran habitantes de otros planetas.

El tema central

Si bien el asunto o argumento de la novela es la historia de la destructiva invasión de unos marcianos que aterrizan en el sur de Inglaterra, el tema central, el núcleo conceptual que sintetiza la trama sería la “seguridad ficticia y la fatua vanidad” que caracteriza a la humanidad autosatisfecha.

En este sentido La guerra de los mundos es una denuncia de nuestro mundo. “Pero el hombre es tan vano, tanto le ciega su vanidad, que ningún escritor antes del fin del siglo XlX expresó el pensamiento de que allá lejos la vida intelectual, caso de existir, se hubiere desarrollado muy por encima del humano nivel”, se lee en sus primeras páginas, y el mismo talante de forma más rotunda aparece el epílogo: “Es posible, en los amplios designios del Universo, que no deje al fin de beneficiarnos la invasión marciana; se nos ha arrancado esa confianza tranquila en el porvenir, que es la fuente más segura de degeneración”. El doctor Vicente López, un especialista en su obra, entiende que La guerra de los mundos, más que una profecía, sería un entretenido sermón o perorata narrativa sobre las bondades de la humildad.

Aspectos formales

El relato está construido siguiendo una organización binaria que hasta el propio título enuncia. La estructura doble se manifiesta también en la división de la novela en dos bloques o libros, aun cuando esta división sea un tanto desequilibrada por el mayor peso de la parte primera. Asimismo la trama es dual: por un lado las aventuras y desventuras de «un escritor reputado que se ocupa de cuestiones filosóficas» y por el otro los sucesos que atañen a su hermano «estudiante de medicina».

La narración utiliza dos técnicas de escritura diferentes:

· Relato en primera persona: “reparé en mi vecino”

· Relato en tercera persona : “encontraron a los dos lados del camino...”

La preferencia persistente por las construcciones dobles o binarias es algo palmario en toda la obra de Wells. En su tesis sobre Literatura y Filosofía del Derecho, el profesor Javier Galli señala que este hecho podría responder al talante moralista y pedagógico de su autor, es decir, a una visión escindida de la realidad: lo bueno y lo malo, lo conocido y lo desconocido.

El estilo

De forma unánime la crítica está de acuerdo en que la prosa de Wells no destaca por sus virtudes estilísticas. Partiendo de una traducción, aunque sea de la calidad alcanzada en ésta, resulta difícil analizar este aspecto. Para el autor de El alimento de los Dioses lo principal es lo que se cuenta y. no cómo se cuenta. Es indudable que nadie encontrará en sus escritos una prosa artística, pulida o de gran calidad estética, virtudes que además nunca se propuso: «Yo hago honradamente lo que puedo por evitar repeticiones en mi prosa, y cosas así, pero, quitando algún pasaje de altura, no veo el interés de escribir por la belleza de la frase nada más.» Se puede estar de acuerdo o discrepar de su peculiar estética o no-estética, pero es necesario reconocer su poder expresivo, su destreza en la creación de ambientes o la maestría, por ejemplo, con que relata el movimiento de las masas asustadas. La prosa de Wells es animada, ágil, expresiva, más aguda que mágica y capaz de visualizar para el lector la escenografía narrativa.

El contenido

Como es habitual en sus novelas de ciencia-ficción, lo científico ocupa un lugar hegemónico. Los datos sobre el planeta Marte, la mecánica de los instrumentos marcianos, la explicación de su apariencia o de la muerte de los invasores recibe un enfoque semejante al de los tratados de física o biología. La posición de mero testigo que adopta muchas veces el narrador-protagonista confiere a los hechos narrados una distancia muy eficaz desde el punto de vista literario. «Me parece que observo lo exterior desde parajes muy remotos, fuera del tiempo, del espacio, de la vida y de la tragedia de las cosas.» Esta frialdad a la hora de describir muertes, masacres y demás desastres de la invasión actúa estilísticamente como un intensificador de las sensaciones que se transmiten al lector.

Lo magistral de la novela es el contraste entre la placidez de la vida cotidiana y la magnitud de la catástrofe. El choque entre la confiada curiosidad de los humanos y la agresividad tecnificada de los marcianos. Es de destacar también que por las circunstancias históricas del momento de su publicación conllevaba un alegato contra el colonialismo inperante: «Antes de juzgarlos con excesiva severidad debernos recordar que nuestra propia especie ha destruido completa y bárbaramente, no sólo especies anitnales, como las del bisonte y el dodo, sino razas humanas inferiores.»

Los personajes

Uno de los aciertos mayores de La guerra de los mundos es la lograda sensación de que existe un protagonista colectivo: la humanidad. Esta sensación se consigue literariarnente:

·Identificando al protagonista con la generalidad de los hombres. Para ello se esquematiza al personaje y se le evita cualquier matiz psicológico peculiar.

·Describiendo con relevancia el movimiento de masas e introduciendo mensajes y noticias procedentes de los medios de comunicación.

- El narrador. El hombre de Woking es un prototipo de hombre de la época. No se nos ofrece ningún rasgo psicológico sobre su personalidad, aunque se mencione su propensión a la observación. Literariamente conviene indicar su doble papel de testigo distante y víctima privilegiada. Este doble cometido provoca que su visión fluctúe entre la reflexión intelectual y el horror instintivo.

- El hermano del narrador. Más que un personaje es un pretexto para ampliar geográficamente la trama. Situado al comenzar la invasión en Londres, será el hilo conductor que permita dar cuenta de las reacciones de la masa.

- El vicario. Es el personaje peor tratado de la historia. Sitnboliza el hombre que no es capaz de controlarse. Dada su condición de clérigo, Wells critica a través suyo la debilidad y cobardía de las élites encargadas, teóricamente, de modelar y organizar al pueblo.

- El artillero. Es el personaje secundario de más enjundia. Así como el vicario encama el poder, el artillero simboliza a los que carecen de influencia o mando. El diálogo entre el narrador y este personaje que se recoge en el capítulo VII del segundo Libro de la novela es ideológicamente imprescindible para entender el propósito moral que contiene.

- Los marcianos. Su tratamiento se transforma lentamente a lo largo de la novela. Contemplados en un primer momento como meros objetos para la curiosidad científica, encarnarán luego la representación del mal, de la violencia o de la tiranía, y finalmente, en la hora de su agonía, sin embargo se producirá un acercamiento humanitario que llega incluso hasta la ternura, la piedad y la solidaridad. Wells no efectúa una condena moral de la invasión. Racionaliza su comportamiento en términos ecológicos, atendiendo a la lucha de las especies, y como mucho su único reparo hacia ellos sería su falta de previsión científica que dará lugar a su fracaso.

Valoración final

Con La guerra de los mundos se inaugura la larga serie de novelas sobre extraterrestres. Es difícil explicar a qué se debe el ansia que nos despierta la duda sobre la existencia de habitantes en otros planetas. Quizá la humanidad siente el deseo de no encontrarle sola en la inmensidad del Universo.
La guerra de los mundos es precursora de todos los libros, películas o reportajes que actualmente proliferan sobre el terna. Su gran virtud no reside en que Wells se anticipase con el Humo Negro a la guerra química o los gases asfixiantes, o que el Rayo Ardiente se haya identificado con el moderno rayo láser. Su grandeza, dejando aparte su portentosa imagi- nación, proviene de que Wells supo, mirando a las estrellas, conocer mejor la condición humana.


© Grupo Anaya, S.A.,1982
Constantino Bértolo Cadenas

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LA GUERRA DE LOS MUNDOS: cien años después http://memorias-de-sancho-panza.lacoctelera.net/post/2005/06/30/la-guerra-los-mundos-cien-anos 2005-06-30T12:44:34+00:00 Por Miguel Uceda

Hace cien años, en 1898, Herbert George Wells publicó en Londres su memorable novela La guerra de los mundos. Cuando este libro vio la luz se vivía las postrimerías de un siglo que había sido muy fecundo en descubrimientos científicos y desarrollos técnicos. Ya se había consolidado la revolución industrial en las naciones más desarrolladas, con todas sus consecuencias: la aparición de una sociedad de consumo; acortamiento de distancia por el desarrollo del ferrocarril, los barcos de vapor y el telégrafo; desigualdad social una burguesía industrial enriquecida, frente al proletariado que vivía explotado por un sistema liberal a ultranza; necesidad de apertura de nuevos mercados aún por la fuerza. Por todas estas circunstancias se llegó a una globalización de la política internacional. Las naciones pugnaban en una carrera sin cuartel de ambición por conseguir la máxima extensión colonial. En esa sociedad orgullosa de sí misma, el ejército era la espina dorsal sobre la que se vertebraba toda la estructura nacional. Los países se veían los unos a los otros como enemigos, prestos a entrar en combate. Los únicos derechos nacionales reconocidos eran los de aquellos que poseían una milicia capaz de defenderlos. Así países abiertos como Polonia a lo largo de su ajetreada historia han tenido que soportar innumerables repartos territoriales sin contar con el pueblo polaco, acordados exclusivamente entre sus militaristas vecinos: el Imperio Ruso (y también como Unión Soviética), Prusia (y también como Alemania) y el Imperio Austrohúngaro. A la sombra de este principio, la ley de la selva, los países africanos y asiáticos fueron presa de las naciones económicamente más pujantes: Gran Bretaña, Francia, Alemania, Bélgica y al que más tarde se sumó Japón que como prueba de la asimilación de la cultura occidental apoyó, como en las naciones europeas, una política que fomentaba el militarismo, el nacionalismo fanático, el racismo, el odio y el desprecio hacia las víctimas de este despiadado imperialismo. En otros casos se invocaba incluso a razones metafísicas como la doctrina del Destino manifiesto mantenida en los EE.UU. en el siglo XIX durante su expansión territorial hacia la costa del Pacífico, que justificaba cualquier acción, sea la que fuere, encaminada a aumentar su influencia sobre cualquier parte de todo el continente norteamericano, porque estaba predestinado a ello, mostrando un sentimiento hacia la población autóctona que se puede resumir en la terrible y tristemente conocida frase "el mejor indio es el indio muerto". Su autor, el general Custer, es tomado aún hoy como héroe nacional y mitificado innumerables veces por la industria cinematográfica.

Ciertamente la sociedad había progresado mucho materialmente, pero no creando una sociedad igualitaria ni solidaria. La burguesía europea creía en el progreso, en la técnica, confiaba en la ciencia y en la sociedad que había creado a su imagen, sin preocuparse en la justicia social, solo miraba una cara de la moneda. Frente a este aparente buen orden en que se vivía en las ciudades europeas, las mentes más sensibles lanzaron su voz de alerta, las mismas voces que pocos años después llamarían a la sensatez, frente a la conciencia popular que por odio y sentimiento revancha apoyaba la barbarie que supondría la Primera Guerra Mundial. Una de estas personas sería Wells que mediante artículos periodísticos y conferencia intentaba crear una sociedad más justa. Propugnaba un sistema político que estuviera a medio camino entre el capitalismo que él conoció y el socialismo, que corrigiera los excesos en un sentido como en otro, de hecho llegaría a entrevistarse tanto con Stalin como con Roosevelt. Wells fue un profundo defensor de los derechos humanos y nacionales. Apoyó la Sociedad de Naciones, como único garante posible de la convivencia pacifica entre naciones y también como el único foro válido de resolución de contenciosos internacionales.

Su trayectoria literaria se puede dividir en varios periodos, el primero como escritor de novelas de fantasía, de ciencia - ficción o de anticipación, de donde proceden sus títulos más conocidos "La máquina del tiempo" (1895), "La isla del doctor Moreau" (1896), "El hombre invisible" (1897) y "La guerra de los mundos" (1898) donde utiliza la fantasía como fábula del mundo que vivía para realizar una crítica social, que enmarca su transición hacia el siguiente periodo, adscribiéndose a la tradición de Dickens, dominado por el realismo narrativo y una crítica más directa hacia la sociedad como en "Kips, historia de un alma simple" (1905). En su novela "Ann Veronica" (1909) se anticipa a lo que serían los movimientos feministas de liberación de la mujer del siglo XX. El siguiente periodo se caracteriza por publicar obras de carácter enciclopédico, pero siempre centrado en la sociedad, en el devenir de la historia, y el futuro de la humanidad, "El perfil de la historia" (1919), "La conspiración abierta" (1922). Murió al poco de terminar la Segunda Guerra Mundial, sin que los horrores cometidos por los estados le hicieran desesperar de su intento de crear un mundo mejor, más justo y solidario, no obstante sus últimos escritos "El destino del homo sapiens" (1939), "La mente a la orilla del abismo" (1945) están teñidos de pesimismo ante su impotencia frente una humanidad que por ambición y odio se destruye a si misma.

"La guerra de los mundos" no fue la primera vez que se abordó en literatura la existencia de seres extraterrestres, pero sí desde un nuevo punto de vista, pues anteriormente el tema era tratado por los escritores de la arrogante era industrial como encuentros con otras civilizaciones más primitivas. Pues para muchos era impensable otra tecnología más avanzada que la disponible por la sociedad finisecular, así por ejemplo el director de la oficina de patentes de Nueva York solicitó en 1899 la clausura del servicio que dirigía, aduciendo la sencilla razón de que "ya estaba inventado todo lo que podía inventarse".

Evidentemente esta no era la opinión de una persona de la imaginación de Wells, no solo para idear premoniciones como las vertidas en esta novela -como las naves espaciales, el rayo láser, la guerra química o la organización de ayuda internacional ante desastres en gran escala-, sino que utiliza la fantasía para plasmar su concepción del colonialismo.

En aquella época Londres estaba inmerso en la era victoriana, vivía su momento de máximo apogeo, era la capital del mayor imperio colonial que jamás conoció la Tierra, treinta millones de kilómetros cuadrados, un quinto de la superficie terrestre del planeta con zonas tan extensas como Canadá, la India, Australia y, en África, desde Egipto hasta Sudáfrica. En Londres, el colonialismo era considerado un acto de patriotismo beneficioso para Inglaterra e incluso para los países conquistados, pues les acercaba al progreso, a la civilización, al orden británico y al cristianismo. Wells no compartía esta visión idílica y pueril del colonialismo, por eso en esta novela presenta a la civilización marciana técnicamente muy superior a la humana, la conquista a la tierra se puede identificar como una conquista de un territorio cuyo moradores viven en el paleolítico. Londres, la orgullosa cabeza del imperio británico, sucumbe rápidamente sin que el ejército, ni la ciencia o el ingenio humano pueda hacer nada para frenar el avance enemigo. Cuando todo está perdido ya, cuando Inglaterra se convierte de hecho en colonia de Marte, los marcianos quedan aniquilados víctimas de los microorganismos, los seres más diminutos de nuestro planeta. Donde la técnica y la estrategia humana fallaron, vencieron estos seres cuya existencia pasa desapercibida. Era una auténtica lección de humildad ante una época dominada por el triunfalismo de la técnica. Por todos estos factores, esta novela fue un golpe contra la mentalidad de sus coetáneos, ya que presenta al colonialismo no desde la prepotencia del ejercito vencedor, sino visto desde la sociedad que se ve conquistada, sus valores y su propia autoestima aniquilados. De todas formas el optimismo de Wells queda patente en el hecho de que duró poco tiempo la invasión marciana, tan sólo quince días, mientras que los problemas coloniales perduran aún, en nuestro tiempo, después incluso de la expulsión de la administración extranjera, pues para poder dominar un país inmenso es táctica común de los invasores hacer irreconciliables las distintas etnias, culturas o religiones con el fin de que no se unan contra el enemigo común, tras la descolonización, una vez que no existe este invasor, la semilla del odio sembrada provoca innumerables guerras y matanzas.

En la propia novela Wells escribe acerca de la brutal conquista por parte de los marcianos: "Antes de juzgarlos con excesiva severidad debemos recordar que nuestra propia especie ha destruido completa y bárbaramente no tan sólo a especies animales, como el bisonte y el dodo, sino razas humanas culturalmente inferiores. Los tasmanienses, a despecho de su figura humana, fueron enteramente borrados de la existencia en una guerra exterminadora de cincuenta años, que emprendieron los inmigrantes europeos. ¿Somos tan grandes apóstoles de misericordia que tengamos derecho a quejarnos porque los marcianos combatieran con ese mismo espíritu?"

El estilo literario de Wells es muy realista, aunque describiese situaciones muy imaginativa en sus novelas, las presenta de forma muy creíble. Ahí radica su éxito, el lector se ve transportado al mundo donde lo fantástico convive con lo cotidiano. En la noche del 30 de octubre de 1938, cuando el mundo temblaba por la ambición insaciable de un dictador, Orson Welles realizó una adaptación radiofónica de esta novela que causó una ola de terror en Estados Unidos por creerse millones de radioyentes que se trataba de una conquista marciana real en New Jersey. Varios sicólogos aprovecharon este pánico colectivo para estudiar el comportamiento humano en tales casos. A pesar de la divulgación que se dio a este hecho, se escribieron libros, se realizó una película, no fue suficiente porque de nuevo se repitieron las escenas de terror el 14 de Febrero de 1949 cuando se radió una versión similar en Quito (Ecuador). El 25 de junio de 1958 se repitió la misma transmisión, esta vez desde Lisboa, con el mismo pánico por parte de los radioescuchas no advertidos. La policía ordenó la suspensión de la emisión debido al colapso telefónico de llamadas de personas aterrorizadas a los responsables del orden público y a las redacciones de los periódicos. Todo estos hechos demuestran el gran poder expresivo del autor y del relato en particular.

Entre los lectores que esta novela cautivó figura Robert Hutchings Goddard (1882-1954) que leyó la obra de Wells a los dieciséis años y esto sería para él un hecho crucial en su vida. Le despertó su imaginación y dedicó toda sus energías en hacer realidad ese sueño juvenil, que tuvo una tarde de verano subido a un cerezo, de construir un aparato capaz de viajar a Marte. Hoy se le considera pionero de la astronáutica, construyó cohetes que se autorregulaban para evitar desvíos en su trayectorias, consiguiendo alcanzar alturas hasta entonces inalcanzables. Demostró la posibilidad de los viajes a través del vacío interplanetario, propuso cohetes de varias etapas para alcanzar alturas máximas.

Marte es el planeta rojo, el dios de guerra. Tiene una tenue atmósfera. Aunque carece de océanos sí posee casquetes polares de hielo carbónico. Todos los astrónomos están de acuerdo en asegurar que después de la Tierra es el mundo del Sistema Solar que mejor se adapta a que exista vida tal y como nosotros la conocemos. En 1877, cuando el planeta realizaba una de sus máximas aproximaciones periódicas a la Tierra, Asaph Hall descubrió sus dos pequeños satélites y Giovani V. Schiaparelli anunció que había descubierto líneas que atravesaban el planeta, a las que denominó canales. En aquella época se estaban abriendo canales para la navegación en todo el mundo (apertura del canal de Illinois y Michigan en 1848, que conecta Chicago y Nueva York con la cuenca del Mississippí, el canal de Caledonia en 1849 que atraviesa Escocia a través del lago Ness, el canal de Corinto en 1893 entre el mar Egeo y el Jónico, el canal de Suez en 1869, inicio de las obras del canal de Panamá en 1897) por lo que se estimuló a la imaginación popular y científica en suponer que esas líneas se trataban de obra de ingeniería marciana. Todo los observatorios intentaban escudriñar el planeta para descubrir indicios de civilización. Uno de estos asiduos observadores de Marte sería Percival Lowell quien construyó en 1894 un observatorio con el fin exclusivo de analizar Marte, aunque desde allí realizó notables descubrimientos en el movimiento de los otros planetas. A principios del siglo XX este astrónomo lanzó una audaz teoría según la cual una civilización avanzada construyó la red de canales en un intento desesperado de obtener agua de los casquetes polares para abastecer a las sedientas ciudades de la zona ecuatorial en un planeta que se estaba desertizando. Más tarde, la fiebre marciana terminó cuando se abandonó la idea de los canales al comprobarse que se trataba de un error óptico de observación.

Tras los análisis efectuados por las sondas espaciales parecía que estaba cerrado el tema de la vida en Marte, pues si bien es imposible demostrar que no existe vida en aquel planeta, sí al menos se consideraba como muy improbable. No obstante confirmaron parcialmente la hipótesis de Lowell al verificar que ciertamente el planeta se desertizó, pues en tiempos pretéritos estaba lleno de cauces fluviales, aunque no guardan relación alguna con los supuestos canales. Sin embargo hace dos años, en vísperas del centenario de la novela de Wells, se reabrió de nuevo de nuevo la polémica de la vida marciana tras el hallazgo de glóbulos de carbonato encontrados en un meteorito procedente de Marte, similares a los microfósiles de las nanobacterias terrestres.

Es evidente que en progreso científico no hemos avanzado lo suficiente para poder responder a los interrogantes que ya teníamos planteados hace cien años. Ahora cabe preguntarse si hemos progresado social y humanamente lo suficiente y eso es responsabilidad de cada uno de los que formamos la sociedad. Una responsabilidad para vivir en un mundo más abierto, más solidario, más tolerante, sin discriminaciones, sin odios a países extranjeros y sobretodo un mundo más unido, sin invasiones ni guerras.

La ilustración de la cabecera del artículo es de Peter Goodfellow; la segunda ilustración es un fragmento de la realizada por Geoff Taylor. Ambas pertenecen al folleto de la adaptación musical de la obra de H.G. Wells realizada en 1978 por Jeff Wayne, con letras de Gary Osborne, grabada para la CBS.

© Miguel Uceda 1998

El URL de este documento es:
http://www.ucm.es/OTROS/especulo/numero8/wells.htm

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NOVELAS hechas COMIC http://memorias-de-sancho-panza.lacoctelera.net/post/2005/06/26/novelas-hechas-comic 2005-06-26T16:30:23+00:00

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ORÍGENES DEL HIP-HOP http://memorias-de-sancho-panza.lacoctelera.net/post/2005/06/26/origenes-del-hip-hop 2005-06-26T16:20:13+00:00 La sensualidad que vino del Bronx
Más allá del escenario, el hip-hop actúa como motor de un nuevo despertar sexual
"Los jóvenes usan el hip-hop para seducir y tener un lenguaje sexual a su nivel"


Asumido por la industria cultural y consumido hasta en gimnasios de Pedralbes, el hip-hop modela la conducta sexual juvenil como en los 50 lo hizo la cadera de Elvis

La MTV explota el filón de convertir a los artistas en iconos sexuales para adolescentes

UN GRAN NEGOCIO
Igual que le pasó al punk de escaparate, el hip-hop está en el supermercado

LA ESTÉTICA
"Se sienten bien dentro de esos pantalones anchos que arrastran por el suelo"

"¡TOMA CADERA!"
"Bailando jazz no me había sentido nunca sexual; con el hip-hop sí"

MARICEL CHAVARRÍA - 26/06/2005
BARCELONA

El hip-hop, el estilo de música y baile afroamericano hegemónico en la cultura popular desde los años ochenta, ha penetrado en nuestras vidas. Sobre todo en la de la mayoría de los jóvenes y adolescentes, que viven su despertar al sexo de la mano de estos ritmos quebrados, de la misma manera que sus abuelos descubrían el potencial sensual de su cuerpo viendo contornearse a Elvis Presley y a sus secuelas encima de un escenario. "Como el rock y el pop en su momento, el hip-hop es una vía de escape para canalizar la sexualidad y la agresividad del adolescente", afirma la psicoterapeuta Susana Volosín. Porque el hip-hop es más que un género musical: es ya un auténtico fenómeno social que ha modificado desde las formas de baile de todas las urbes del planeta hasta el corte del pantalón que lleva un cincuentañero.

El túrmix de la industria del entretenimiento -véase la cadena MTV- no ha tardado en convertir la reivindicación del rap, el break dance o el hip-hop primigenio de los suburbios negros de EE.UU. en un pase de modelos: chicas esculturales moviéndose divinamente y chicos que lucen cachas fuera y dentro del escenario. Todo ello bien aderezado con melodías de r&b (el rhythm and blues de los 90) y demás consignas estéticas. El resultado es que gimnasios y escuelas de danza ya no pueden sustraerse a la oferta de ese estilo que rebasa todo tabú y que, más allá de los escenarios, se configura como un motor de cambio en las conductas sexuales: la antaño escandalosa Pelvis parece ahora de lo más naif.

"Además de facilitar esa descarga pura, esa conexión con lo primario, como lo llama el psicoanálisis -señala Volosín, especializada en el lenguaje no verbal-, el hip-hop tiene funciones yoicas: ayuda al desarrollo de la personalidad, el compromiso y la identidad social; pero se convierte en una deformación patológica cuando el marketing lo desvirtúa y reduce su mensaje a dinero, chicas y coches caros". Partiendo de la base de que el sexo surge de la combinación entre pulsión sexual y marco cultural, la transformación de la erótica de nuestro tiempo y el hip-hop van inevitablemente de la mano. Y se trata de una erótica que no vela el deseo, sino todo lo contrario. Su indumentaria enseña sin pudor la libra de carne, y sus movimientos constantes y bruscos de caderas -con las plantas arraigadas al suelo y las piernas abiertas y en flexión- siguen ritmos percutivos sobre tonos graves, que son los que conectan con lo más visceral; se sienten en la pelvis y debajo del plexo solar.

"Todo lo que procede de la tierra, y ahí se cuentan todas las danzas africanas, se focaliza en la pelvis, el centro neurálgico de energía y poder", señala Lipi Hernández, una integrante del gupo de danza Las Malqueridas y estudiosa de los vasos comunicantes que llevan por ejemplo a los japoneses a añorar el flamenco y a los europeos a buscar el yoga: "Ellos vienen a buscar la explosión; nosotros, la concentración, el tercer ojo, el verse a sí mismo", recuerda. "La sexualidad es la base del poder y el hip-hop es de los bailes que te acercan a tu instinto; por eso los que lo practican dicen que se sienten libres, pues la catarsis consiste en desprenderse de las formas aprendidas, de tu yo, de tu estética: la catarsis de nuestra civilización es el sexo".

La danza, esta manifestación ilusoria de los deseos al alcance del cuerpo -como la definía Freud-, ha llegado en forma de hip-hop hasta el más recóndito rincón de la posmoderna aldea global, donde se fusiona con danzas indias, del vientre, salsa, flamenco... La racionalidad europea, tan alejada de lo tribal y lo físico -con la vigente advertencia católica sobre el cuerpo y el pecado- ha podido dificultar este acercamiento, pero la generación de jóvenes está allí: el hip-hop ha entrado en sus vidas en el momento del despertar de su cuerpo y les ha marcado con un gran deseo y la búsqueda de placer. "Lo usan para seducir y tener un lenguaje sexual a su nivel, lo que bien utilizado es lo mismo que en su momento fue el chachachá", constata Hernández. "Y, por supuesto, les hará más poderosos que si escuchan a Eros Ramazotti".

Pero, al igual que sucedió con los punks de escaparate que compraban sus chupas (cazadoras) en galerías comerciales, el business ha hecho uso y abuso del hip-hop hasta llevarlo al supermercado. Los centros de fitness no tardaron en sustituir por él el monótono aerobic, y no pocas escuelas de danza han programado sus festivales de fin de curso con menos ballet y más hip-hop.

"En España está ahora de moda -confirma Fidel Buika, profesor en Company&Company-, y ya era hora, porque para los hiphoperos esto es un desierto. Eso sí, ha llegado de un modo muy comercial". Las escuelas usan ya diferentes estilos -popping,locking,breaking-,que están en constante renovación. Como muchos de sus colegas, Buika viaja constantemente para reciclarse. "Se ve como una moda, pero llevo diez años en la profesión y cada vez vamos a más; aquí estamos vinculados a la MTV latina y Los 40 principales,pero hay otras cosas. Los hiphoperos somos otro tipo de público y, con sólo cruzar los Pirineos, tenemos lo que buscamos".

Para Coco Comín, cuyo centro de danza en la zona alta de Barcelona cumple 34 años con mayor demanda de jazz, "el hip-hop tiene tanta aceptación porque es un baile asequible a todos: sus exigencias técnicas no son elevadas, no requiere trabajar elasticidad ni grandes saltos, sino ser hábil y rápido para una danza quebrada". Comín señala que gente tímida que no quiere mostrar su cuerpo en mallas "se siente bien dentro de esos pantalones anchos que arrastran por el suelo y que, además, sirven para suplir carencias: ya me gustaría a mí verlos bailar sin tanta ropa...", apunta.

"Se baila con pantalones anchos y mucha chulería, y hay gente que lo adopta como estilo de vestir y te acusa de no sentir el hip-hop porque llevas vaqueros normales por la calle", explica Dánae (23), una estudiante que ha recibido clases los últimos siete años. "Pero la mayoría ni entiende las letras de las canciones que, por cierto, han ido degenerando; ahora hablan de dinero y orgías: la protesta política y el descontento de raza y clase ha dado paso a raperos que se han hecho millonarios y ruedan vídeos sexistas, con muchas chicas en bikini meneando el culo y el rapero al lado chuleando".

Dánae afirma: "Bailando jazz no me había sentido nunca sexual y sí con el hip-hop: es muy expresivo, su música te lleva: es un ¡toma cadera!, y hay que bailarlo sensual, aunque luego, en locales como el Jamboree, donde se baila enganchado, y a mí no me importa bailar así con un desconocido siempre que sea bailar, suelen intentar meter mano o morrear". "Bueno, si bailo así he de asumir que es sexual", concluye.

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El imperio de la estupidez http://memorias-de-sancho-panza.lacoctelera.net/post/2005/06/22/el-imperio-la-estupidez 2005-06-22T20:44:13+00:00

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Carteles anarquistas de la Guerra Civil Española http://memorias-de-sancho-panza.lacoctelera.net/post/2005/06/22/carteles-anarquistas-la-guerra 2005-06-22T20:36:53+00:00

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Según se mire http://memorias-de-sancho-panza.lacoctelera.net/post/2005/06/22/segun-se-mire 2005-06-22T20:30:57+00:00

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Es bueno estar bien informado http://memorias-de-sancho-panza.lacoctelera.net/post/2005/06/22/es-bueno-estar-bien-informado 2005-06-22T20:27:56+00:00

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Informática prehistórica http://memorias-de-sancho-panza.lacoctelera.net/post/2005/06/22/informatica-prehistorica 2005-06-22T20:24:32+00:00

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