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La Coctelera

LETRA GORDA

palabras, imágenes y pensamientos

20 Junio 2005

El Quijote: capítulos 11 al 40

CAPITULO 11

Estaba Sancho acomodando el caballo y el burro cuando olió cabra asada, cuando pretendía acercarse vio a unos cabreros que se estaban sentado alrededor de la cabra.
Estos pastores ofrecieron comida y un sitio entre ellos a Don Quijote y a Sancho, el cual rechaza la comida, pero Don Quijote le ordena sentarse y comer. Mientras Don Quijote estaba comiendo bellotas recuerda como la época en que todo era mejor y cuando los hombres se entendían más y todo en general era mejor.
Estaban todos comiendo cuando apareció un amigo de los cabreros recitando un romance. Al terminar uno de los cabreros le curo la oreja a Don Quijote con unas hojas curativas. Al terminar se fueron todos a dormir.

CAPITULO 12

En este capitulo se nos narra como un cabrero estaba anunciando la muerte de un pastor que falleció debido a los amores de una moza muy hermosa, Marcela.
Don Quijote que era desconocedor de esta historia se intereso por ella y el pastor de buen grado accedió a contársela. El pastor le contaba a Don Quijote que esta buena moza rechazaba a todos los hombres e incluso su tío la intentaba casar pero ella se negaba. También le contaba que al día siguiente era el entierro pero que no debería ir ya que no era de buen ver que estuviese en el entierro gente desconocida.
Al final todos se fueron a dormir normalmente, pero Don Quijote durmió en la choza.

CAPITULO 13

En este capitulo se nos cuenta la conversación que mantiene Don Quijote con los pastores en el camino del entierro.
Los pastores loe preguntaron a Don Quijote que como es que iba tan armado por esas tierras tan tranquilas. Don Quijote les explicó que él era un caballero que en lugar de ofrecer las victorias a Dios se las ofrecía a su amada, ya que todos los caballeros andantes tenían que tener una amada, explicaba Don Quijote a los pastores. Al final todos los pastores penaron que Don Quijote estaba loco.
Cuando llegar al lugar del entierro vieron que estaba lleno de pastores, y entre todos se veía a Crisónomo, el pastor muerto, en un baúl lleno de papeles. Uno de los pastores cogió uno de los papeles en donde había escrito sus últimos versos Crisónomo.

CAPITULO 14

En la canción de Crisónomo se expresan los sentimientos de Crisónomo en su etapa final de la vida en la que contaba como su amor hacia Marcela no le era correspondido ya que él le ofrecía todo su amor y sin embargo ella le rechazaba continuamente.
Así durante todo el cantar se repiten constantemente palabras como confusión, celos, ausente, desdeñado, mil heridas dentro del corazón de Crisónomo y un sentimiento desconcertador de la vida, sin olvidar la belleza física y espiritual de Marcela.
Cuando terminó todos se dieron cuenta de la crueldad de Marcela y Ambrosio, amigo de Crisónomo, añadió que este cantar lo había escrito mientras Marcela se encontraba ausente.
Al acabar este cantar apareció Marcela diciendo que ella no tenia culpa de la muerte de Crisónomo ya que si tuviera que corresponder todos los amores que le han declarado no acabaría nunca. También añadió que él era libre y que el amor también debía serlo siendo de esta manera un amor voluntario y en ningún caso forzado. Además comento que ella vivía en las montañas para no molestar a nadie y para vivir sola, que culpa tenia ella de que Crisónomo se hiciera ilusiones sin darle ella ninguna esperanza.
En cuanto concluyo Marcela Don Quijote la respaldó inmediatamente diciendo que ella no había tenido la culpa de la muerte de Crisónomo.
Una vez que enterraron a Crisónomo, Don Quijote se despidió de todos y a su vez unos pastores le dijeron que podía ir a Sevilla, tierras de grandes aventuras, pero Don Quijote no aceptó hasta que no acabase todo el mar de por la zona.

CAPITULO 15

Don Quijote se despidió de todas las personas que se encontraban en el entierro y se marcho. Durante un par de horas intento seguir a Marcela pero al cabo de ese tiempo se paro en un claro par dormir un rato.
Rocinante que vio una yeguas salió detrás de ellas, tanto las yeguas como los dueños de ellas comenzaron a golpear al pobre Rocinante, Don Quijote al verlo fue a luchar contra las personas que estaban golpeando a su caballo, pero al ser mas de veinte tanto Don Quijote como Sancho resultaron apaleados. Así Don Quijote creyó que su derrota en la batalla se debía a que esas personas no eran caballeros y que el solo debía luchar contra caballeros, así que le dijo a Sancho que él que debía pelear era él puesto que no era un caballero y Don Quijote sí. Pero Sancho se negó alegando que él era un hombre pacifico.
Al poco tiempo ambos se levantan ya que debían encontrar un lugar para pasar la noche. Así encontraron una venta la cual confundió Don Quijote con un castillo, Sancho le corrigió y le dijo que era un simple venta, pero Don Quijote comienza a discutir con Sancho ya que él pensaba que la venta era un castillo.

CAPITULO 16

Una vez que ya hubieron entrado en la venta fueron atendidos por la mujer del ventero y la hija que le pusieron a Don Quijote una cama muy mal hecha. A Sancho le atendió la sirvienta, que le puso una cama peor todavía que la de Don Quijote.
Cuando hubieron acabado de curarles les dejaron ir a sus respectivas comas para descansar, pero en su misma habitación había otra persona, un Harriero, el cual había quedado por la noche con la sirvienta. De esta manera a la hora de la cita entraba la sirvienta a la habitación y Don Quijote creyéndose que era una hermosa dama la cogió de las manos y la comenzó a alabar (según palabras de Cervantes la mujer era enormemente fea). Al poco rato escuchó esto el Harriero y sigilosamente se acerco a Don Quijote y comenzó a darle golpes en la espalda. La cama al no ser de muy buena calidad se cayó y produjo un ruido que despertó al ventero, que penso que era la criada que había hecho una de las suyas. La criada se escondió en la cama de Sancho con la mala fortuna de que este comenzó a pegarla, al ver esto el Harriero y el ventero comenzaron a pegar a Sancho. Un cuadrillero que estaba durmiendo en una habitación cercana se despertó con todos estos ruidos y se acerco para ver que sucedía, al ver a Don Quijote tumbado en el suelo y con sangre en la espalda se lo dijo rápidamente a todos los que en esa habitación se encontraban.
Todos dejaron de golpearse mutuamente y se fueron de la habitación que dando allí Don Quijote, Sancho y el cuadrillero que fue a buscar un candil para ver mejor dentro de la habitación.

CAPITULO 17

Don Quijote y Sancho en cuando notaron la tranquilidad comenzaron a preguntarse mutuamente que tal se encontraban. Don Quijote comenzó a hablar sobre lo que había ocurrido creyéndose que era la hermosa hija del ventero la que se había acercado a él. Posteriormente se acercó el cuadrillero y le pregunto a Don Quijote que tal se encontraba, al responderle Don Quijote toscamente el cuadrillero le arrojo el candil sobre la cabeza, creyendo Don Quijote que el cuadrillero estaba encantado.
Al momento Don Quijote le pidió a Sancho unos ingredientes para fabricar una poción mágica que le curaría totalmente de sus males físicos. Cuando dicha poción se encontraba realizada Don Quijote se la bebió produciéndole grandes arcadas y vómitos a su vez Don Quijote pedía que le dejaran dormir en paz. Al despertarse Don Quijote este se creía que se encontraba curado del todo y así se lo hizo saber a Sancho. Sancho al observar el resultado también quiso beber de esa extraña poción, y también a él le produjo grandes arcadas y vómitos, solo que a Sancho no le produjo ningún efecto beneficioso. Don Quijote dijo que a Sancho no le podía hacer ningún efecto bueno ya que la poción solo era para caballeros y Sancho no era caballero.
A las dos horas Don Quijote obligo a Sancho a irse de la venta. Pero mientras esto sucedía el ventero le recriminaba a Don Quijote que tenia que pagar su estancia en la venta, pero Don quijote se negó a pagar ya que aquello era un castillo y los caballeros en los castillos no deben pagar. El ventero al ver que Don Quijote no reaccionaba se lo dijo a Sancho pero este dijo que el escudero tampoco debía pagar. Al ver esto unos hombres que estaban en la venta comenzaron a manterar al pobre Sancho y le echaron una jarra de agua fría sobre la cabeza, al poco tiempo los hombres dejaron marchar al pobre Sancho de la venta y así proseguir su camino, pero eso sí se quedaron con sus alforjas.

CAPITULO 18

Al medio día Don Quijote, Sancho y Don Diego llegaron a la casa de este último donde se hospedaron durante unos días. Don Diego le dijo a su hijo, Lorenzo, que juzgara el mismo la locura de Don Quijote. Don Quijote comenzó a hablara con Don Lorenzo, habló de los caballeros de tal manera que dejó con la boca abierta a todo aquel que le escuchó. Don Lorenzo llegó a la conclusión de que Don Quijote estaba loco pero tenia muchos momentos de total cordura en sus comentarios.
Al poco tiempo comenzó Don Quijote a hablar con Don Lorenzo de la poesía y le pidió a Don Lorenzo que le leyese algunas de sus poesías, tras leérselas Don Quijote opino que era un gran poeta.
Al cabo de unos días Don Quijote decidió marcharse ya que dijo que un caballero no podía pasar mucho tiempo sin aventuras.
Al irse Sancho se sentía muy triste ya que en casa de Don Diego vivía en la abundancia todos los días.

CAPITULO 19

Cuando proseguían su camino encontraron a dos estudiantes los cuales tras un tiempo hablando invitaron a Don Quijote a que asistiera a las bodas de Camacho con una labradora a la que llamaban Quiteria la Hermosa. Los estudiantes le dijeron que iban a ser unas bodas muy abundantes y que todos esperaban la reacción de Basilio un joven que estaba enamorado de Quiteria y que además ella le correspondía el amor solo que el padre de ella no les permitía casarse debido a los pocos bienes materiales de Basilio.
Por el camino ambos estudiantes comenzaron una pelea acerca del arte o la fuerza en los combates con espada, esgrima. Tras un largo enfrentamiento se dio a demostrar que predominaba el arte sobre la fuerza.
Cuando llegaron al lugar donde se iban a celebrar las bodas, oyeron numerosos instrumentos con lo que Don Quijote se negó a entrar y pasaron la noche al aire libre como era costumbre en los caballeros, decisión que no se tomo excesivamente bien Sancho.

CAPITULO 20

Al amanecer viendo Don Quijote como su escudero dormía comenzó a hablar acerca del sueño de su criado.
Mas tarde Sancho se despertó al oler los manjares que se estaban preparando para la boda de Camacho. Sancho al ver estos platos se acercó a un cocinero y le pidió cortésmente si le podía dar un poco, el cocinero le dijo que comiera todo lo que quisiera que tenía su total permiso para comer.
Mientras Sancho comía Don Quijote se entretenía con las danzas y bailes que como la noche anterior animaban el lugar.
Hasta que comenzaron las bodas Don Quijote y Sancho siguieron dialogando sobre la muerte.

CAPITULO 21

Una vez llegaron los novios Don Quijote afirmo que nunca había visto una mujer tan guapa como Quiteria, sin contar claro esta a Dulcinea.
Al poco rato apareció Basilio diciendo que si Quiteria no se podía casar con él debido a que le había dado su palabra a Camacho que se mataría y sacando de un bastón una espada se la clavó. Cuando el Cura se acercó a él para darle las bendiciones este dijo que no quería bendiciones sino que quería que Quiteria se casase con el in articulo mortis. El Cura, Quiteria y Camacho aceptaron pero en cuanto estaban casados Basilio se levanto diciendo que o estaba herido sino que era un truco. Cuando los personajes presentes se dieron cuenta quisieron anular la boda pero Quiteria dijo que no, que la boda era valida.
Después de esto Quiteria, Basilio, sus amigos, Sancho y Don Quijote se retiraron hacia la aldea como si nada hubiera pasado.

CAPITULO 22

Don Quijote fue fuertemente elogiado debido a que defendió contundentemente a los nuevos esposos en los momentos críticos de la boda de estos. Don Quijote se quedó durante tres días en la casa de Basilio.
En el tiempo que estuvo en la casa de Basilio le recomendó que se enriqueciera mediante negocios limpios. Además de esto estuvo hablando con él acerca de la pobreza, la honradez y la belleza de las mujeres.
Cuando Don Quijote estaba dispuesto a irse le pidió a uno de los estudiantes que le acompañaron hacia las bodas que le consiguiera un guía para ir a la cueva de Montesinos. Finalmente le acompaño un primo del estudiante que además leía libros de caballería.
El estudiante dio a entender que era un humanista que se preocupaba por saber cosa inútiles y que estaba preparando tres libros los cuales produjeron algunas bromas por parte de Sancho. Pasaron la noche en una aldea donde Don Quijote compró cien brazas de cuerda para por descolgarse a la cueva de Montesinos.
A las dos de la tarde llegaron a la cueva de Montesinos, el estudiante y Sancho ataron fuertemente a Don Quijote para que no se soltara y comenzaron a bajarle. Cuando Don Quijote descendió a la entrada de la cueva entró, tras haber cortado las malezas que se encontraban en la entrada. Cuando el estudiante y Sancho se quedaron sin cuerda esperaron un rato y comenzaron a subir a Don Quijote. Hasta las ochenta brazas de cuerda no comenzaron a notar peso en la cuerda y cuando a las diez brazas vieron a Don Quijote se tranquilizaron solo que Don Quijote se encontraba dormido. Tras despertarse comenzó a contar unas historias, que según él le habían sucedido, que Sancho nunca llegó a creérselas.

CAPITULO 23

En este capitulo Don Quijote relata su encuentro con Montesinos.
Don Quijote contó que en la cueva había visto al primo y amigo de Montesinos, Durandarte, el cual yacía en carne y hueso en un sepulcro de mármol debido a un encantamiento del mago Merlín. Dijo que también estaban allí encantados Belerma, dama de Durandarte; su escudero, Guadiana convertido en río y otros muchos amigos y parientes de Durandarte convertidos en lagunas.
Sancho no se podía creer lo que contaba pero no pudo aguantar su risa cuando Don Quijote dijo que había visto a dulcinea y a las dos damas que la acompañaban y que estas le habían pedido seis reales a cambio de un pañuelo de algodón. Don Quijote le dijo a Sancho que no se podía creer lo que este decía debido a que no tenía experiencia en el mundo pero que algún día le demostraría que todo aquello era cierto.

CAPITULO 24

Cuando se marchaban de la cueva de Montesinos se encontraron a un hombre que iba cargado de lanzas, el cual les dijo que si le interesaba a Don Quijote su destino que se lo contaría en una venta que había mas adelante.
De camino a la venta Don Quijote comenzó a hablar acerca de los caballeros viejos los cuales al final son tratados de mala manera y como no sirviesen para nada.
Al anochecer llegaron a la venta, y esta vez aunque parezca mentira Don Quijote admitió estar en una venta y no en un castillo.

CAPITULO 25

Una vez llegaron a la venta Don Quijote no paro hasta encontrar al hombre que habían visto antes, ya que estaba impaciente por que le contara la historia de por que llevaba esas armas. Una vez lo encontró le comenzó a contar la siguiente historia: Un día en el pueblo en el que él vivía se le perdió un asno y junto con un amigo salieron a buscarlo al monte, donde decían que le habían visto por ultima vez. En el monte para llamar la atención del asno ambos hombres comenzaron a rebuznar por separado, momentos mas tarde encontraron al asno devorado por los lobos pero se quedaron con la anécdota de que rebuznaban tan bien que en varias ocasiones confundieron sus propios rebuznos con los del asno. A partir de ese día esa anécdota se conoció en los pueblos de la zona de tal manera que cuando alguien veía a un habitante de ese pueblo le rebuznaba en señal de burla. Entonces por eso el hombre aquel llevaba armas tan urgentemente a su pueblo ya que las necesitaban para enfrentarse con todos los pueblos que burlaban a sus compañeros de aldea.
En ese momento entró en la venta un hombre que sé hacia llamar Maese Pedro que explicó que era un titiritero que representaba en su pequeño escenario diversas historias y que además en su repertorio tenia un mono que le adivinaba todo lo pasado y presente.
Maese Pedro adivino que era Don Quijote y explico a todos lo que estaba haciendo en ese momento la mujer de Sancho y explico también que lo que había visto Don Quijote en la cueva de Montesinos había sido cierto a medias. Tras estas explicaciones quiso hacer una función en honor a Don Quijote.

CAPITULO 26

Maese Pedro representó una historia en la cual Don Gaiferos liberaba a su esposa, Melisendra. La cual estaba cautiva de los moros en Sansueña.
Durante la actuación de Maese Pedro Don Quijote estuvo interviniendo constantemente para explicar lo que en la obra estaba sucediendo como si de pura realidad se tratara. Don Quijote en otro arrebato de locura desenvainó la espada destruyendo todos los muñecos de Maese Pedro ya que eran unos moros que perseguían a los “buenos” de la obra y Don Quijote como buen caballero quería ayudarlos a escapar. Don Quijote viendo lo que había hecho achacó su error a los encantadores que le habían embaucado.
A la mañana siguiente Maese Pedro se marchó muy pronto ya que no quería encontrarse con Don Quijote por sí le hacia otra de las suyas.

CAPITULO 27

En realidad Maese Pedro era Ginés de Pasamonte uno de los galeotes a los que Don Quijote había liberado en anteriores aventuras. Ginés se había hecho titiritero y se ganaba la vida yendo por los pueblos, pero antes de entrar en cada pueblo se enteraba de cosas recientes que habían pasado y así fingía que el mono era adivino. Antes de entrar en la venta había reconocido a Don Quijote y así se pudo ganar la confianza de los que se encontraban en la venta.
Cuando Don Quijote se marchó de la venta se encontró al escuadrón del rebuzno que iba armado en busca de sus burladores. Don Quijote para evitar una tonta batalla les dijo a los del rebuzno que en este mundo solo había cuatro razones por las cuales había que coger las armas para pelear y se las nombró como estas: en defensa de la fe católica; en defensa de su propia vida; en defensa de la honra, la familia y la hacienda; o en servicio de su rey.
Ya estaban totalmente convencidos de dejar las armas cuando Sancho dijo que tampoco se debían enfadar tato por un rebuzno ya que él cuando era pequeño rebuznaba tan bien que todos los asnos de su pueblo le respondían. Y entonces Sancho emitió un fuerte rebuzno y uno de los del pueblo pesando que se estaba burlando del le tiro del asno y comenzaron a apedrear a Sancho y a Don Quijote, que había salido en su ayuda. Después de ser apedreados Sancho y Don Quijote salieron corriendo de cerca de los del pueblo del rebuzno.

CAPITULO 28

Cuando Don Quijote y Sancho se dieron cuenta de que no les seguían se pararon y Don Quijote le reprochó a Sancho el que se hubiera puesto a rebuznar ya que estaba claro que con eso iba a conseguir que se enfadaran. Sancho le reprocho a su vez a Don Quijote el que se hubiera ido ya que nunca había visto a un caballero que dejara a su escudero atrás viendo como le apaleaban. Don Quijote respondió que en la historia otros muchos caballeros habían esperado otro momento para atacar mientras su escudero luchaba contra una multitud.
Continuaron su camino para mas tarde parar en una alameda a pasar la noche. Por el camino Sancho le dijo a Don Quijote que haría mejor yéndose a su casa ya que además de no ganar nada las deudas de Don Quijote hacia él mismo comenzaban a no pagarse nunca. Don Quijote al oír esto comenzó a insultar a Sancho diciéndole que era un asno y que nunca podría hacer nada para remediarlo, según Don Quijote lo único que tendría que hacer Sancho seria admitir lo bestia que era. Sancho al oír esto se echo a llorar admitiendo que era un asno sin remedio.
Entraron en la alameda y pasaron allí la noche. Al día siguiente prosiguieron su camino hacia Zaragoza.

CAPITULO 29

A los dos día llegaron Don Quijote a la orilla del río Ebro donde Don Quijote vio un barco sin remos ni velas amarrados a la orilla. Don Quijote sé penso que era una nueva aventura en donde debía montarse en el barco e ir a rescatar a un caballero. A pesar de que Sancho le avisó que el barco era de unos pescadores Don Quijote no le hizo caso y se montaron ambos en la barca.
Una corriente les llevó hacia unas grandes aceñas que había en la mitad del río. Los molineros que vieron como Don Quijote y Sancho se iban sobre las ruedas de las aceñas les tiraron de la barca con unos palos yendo luego los molineros detrás de Don Quijote y Sancho para evitar que se ahogaran.
Después de esto los molineros le pidieron a Don Quijote que les pagara los daños, Don Quijote les dijo que lo aria con la condición de que liberaran al caballero que tenían prisionero. Los molineros al no entenderle le pidieron el dinero a Sancho el cual se lo dio sin ningún problema.
Don Quijote y Sancho viendo que esa aventura estaba reservada para otros caballeros se marcharon del lugar volviendo a su camino hacia Zaragoza.

CAPITULO 30

Después de lo hecho se marcharon del río pensando cada cual en sus cosas, Don Quijote claro esta pensando en Dulcinea.
Al día siguiente de esta aventura, cuando Don Quijote y Sancho proseguían su camino encontraron a una Duquesa y a un Duque a los cuales Don Quijote presento su deseo e intención de servir en cuanto hiciese falta. La Duquesa y el Duque habían reconocido a Don Quijote ya que habían leído con anterioridad la primera parte del Quijote.
Don Quijote y Sancho acompañaron a los Duques hacia su castillo ya que ambos Duques eran lectores de libros de caballería y querían pasar unos días con Don Quijote.

CAPITULO 31

Antes de que Don Quijote llegara a la venta los Duques se habían adelantado para explicar a los criados como debían tratar a Don Quijote. En cuanto llegó Don Quijote a la casa de los Duques se dio cuenta de que realmente era un caballero famoso ya que todos en la venta le trataban de una manera totalmente caballeresca, aunque Don Quijote no se dio cuenta de que en realidad le estaban tomando el pelo.
Después de que las doncellas le hubiesen quitado a Don Quijote las armaduras se dispusieron todos a cenar. En ese momento se produjo una discusión cortes, entre el Duque y Don Quijote, acerca de quien debía presidir la mesa. Finalmente fue Don Quijote quien presidió la mesa. En ese momento Sancho contó una historia mediante la cual avergonzó a Don Quijote por ser él quien se encontraba presidiendo la mesa. Para evitar el apuro de Don Quijote la Duquesa se vio obligada a preguntarle a Don Quijote acerca de Dulcinea.
En ese momento el Cura que acompañaba a los Duques, Don Quijote y Sancho se dio cuenta de quien era el que estaba sentado en la mesa junto a ellos comenzó a insultar a Don Quijote diciendo que era un loco y que tenia la cabeza llena de tonterías y de chorradas y le dijo que seria mejor se fuese a su casa y que dejase de hacer el ridículo.

CAPITULO 32

Don Quijote al ver que quien le insultaba era un clérigo únicamente le contradijo dando un discurso en defensa de la caballería andante tan bueno que consiguió que Sancho se emocionara y diera muestras de disfrutar escuchando a Don Quijote.
Después de ese discurso el Cura le preguntó a Sancho si realmente él era Sancho Panza y Sancho para probarlo contesto con una retahíla de refranes propia de su personalidad. En ese momento el Duque le dijo a Sancho que él le concedería el gobierno de la ínsula que le había prometido Don Quijote, Sancho al oír esto se volvió loco de la alegría. El cura a su vez criticó el que los Duques, que se suponen que estaban cuerdos permitían que Sancho y Don Quijote siguiesen locos y no hacían nada por impedirlo, el Cura añadió además que él se quedaría allí hasta que Don Quijote y Sancho se fueran.
Después de cenar aparecieron unas doncellas que comenzaron a lavarle la cara a Don Quijote el cual pensó que era la costumbre del lugar. Al poco tiempo las doncellas que le lavaban la cara fingieron que se quedaban sin agua culminando así la primera broma que le gastaron a Don Quijote. Los Duques al ver esto se rieron de gran manera pero para que el caballero no se diese cuenta de la broma se lavaron también ellos la cara.
Después de esto se retiraron Don Quijote y la Duquesa la cual le preguntó a Don Quijote acerca de sí Dulcinea existía realmente o si era causa de su imaginación. Don Quijote le dijo que si Dulcinea existía o no era algo que no merecía hablarse pero que dentro de él mismo estaba y con eso valía, explico también que si Sancho había visto a Dulcinea mal vestida era por causa de los encantadores que al no poder perjudicar a Don Quijote lo intentaban con Dulcinea.

CAPITULO 33

Mientras Don Quijote se acostaba la Duquesa y sus doncellas se quedaron hablando con Sancho el cual les contó que nunca había visto a Dulcinea y que le mintió a su amo diciéndole que aquellas tres campesinas estaban encantadas y que una de ellas era Dulcinea.
La Duquesa en ese momento decidió engañar también a Sancho y le dijo que no era mentira lo que le dijo a Don Quijote sino que había sido toda verdad y que no se lo había inventado él. Sancho se creyó todo lo que la Duquesa le decía ya que no se podía ni imaginar que alguien como la Duquesa podía querer burlarse de él.
Después de hablar con Sancho la Duquesa acordó junto con el Duque que le iban a gastar a Sancho y a Don Quijote la broma más grande que jamas se haya gastado.

CAPITULO 34

Después de uno días se llevaron los Duques a Don Quijote de montería, después de unas horas, cuando era de noche, montaron las tiendas entorno a un fuego para pasar la noche. Al cabo de un rato se dieron cuenta de que una procesión de carros se acercaba, según un personaje que iba en una de las primeras carretas era el diablo que venia en nombre de Motesinos y que le iba a revelar la manera de desencantar a Dulcinea.

CAPITULO 35

En el ultimo carro apareció una extraña ninfa, con la cara desgarrada, que decía ser Merlin el encantador, el cual se conmovió al ver a Dulcinea convertida en rústica aldeana y decidió que la única y exclusiva manera de que Dulcinea volviese a tener la misma belleza que antes, Sancho se debía dar tres mil trescientos azotes en las posaderas.
Sancho al oír esto le dijo a Don Quijote que no pensaba dárselos ya que él no tenia ni la mas mínima intención de que Dulcinea volviese a su estado natural, además dijo que si era Don Quijote el que tenia tanta intención en volver a ver a Dulcinea bien que se diera el los trescientos azotes y que no se lo pidiera a Sancho ya que él no tenia culpa ninguna.
En ese momento intervino el Duque el cual dijo que sino accedía a darse los azotes no le daría el gobierno de la ínsula ya que demostraría ser un gobernador muy dura. Sancho al oír esto accedió con la condición de que el debía decidir cuando se daría los azotes y que no deberían hacerle sangre y además dijo que no debería haber nadie que se los contara y que se tendrían que fiar de lo que él dijera.

CAPITULO 36

Al día siguiente Sancho le comenzó a explicar a la Duquesa que ya se había dado unas cuantas palmadas en la espalda ya que no creía que mereciese la pena el azotarse para que otros obtuvieran la recompensa. La Duquesa al oír esto le dijo a Sancho que debía de buscar otro método para azotarse ya que el darse palmadas en la espalda no servia absolutamente de nada.
Sancho le enseño a la Duquesa una carta que tenia pensado mandar a su mujer en la cual le contaba que estaba a punto de irse a gobernar la ínsula que el Duque le había prometido y que la Duquesa no hacia mas que besarle la mano con lo que ella también debería hacerlo. También le dijo a su mujer que estaba deseando ir a gobernar la ínsula para ver si así conseguía algo de dinero. Al oír esto la Duquesa contestó que se mostraba un poco codicioso y que un buen gobernador no se tenia que mostrar codicioso.
Después de esto se fueron al jardín a comer y mientras comían vieron como se acercaba un obre que sé hacia llamar Trifaldin, escudero de la condesa Trifaldi, el cual en realidad era el mayordomo del Duque que se había hecho pasar por Merlín un par de capítulos mas atrás. Este personaje decía que la Condesa Trifaldi estaba esperando fuera y quería hablar con Don Quijote porque le necesitaba por temas caballerescos. Don Quijote y el Duque accedieron a que entrara y esperaron a que llegara.

CAPITULO 37

Mientras todos estaban esperando a que la condesa Trifaldi hiciese aparición se produjo una conversación entre Sancho, la dueña doña Rodríguez y la Duquesa en la cual cada uno dio su opinión acerca de si este tipo de mujeres tienen alguna función en este mundo o si simplemente sirven para adornar y para tener ocupado un puesto en la sociedad que luego no sirve de nada y lo único que hace es gastar dinero publico con su mantenimiento.

CAPITULO 38

Cuando la Trifaldi apareció, precedida de doce doncellas, pregunto si se encontraban allí Don Quijote de la Mancha y su escudero Sancho Panza. Cuando Don Quijote y Sancho se presentaron ate ella comenzó a contarles su historia, con una voz ronca y poco femenina.
Ella había ayudado a una princesa, Antonomasia hija y heredera del rey Archipiela y de la reina Maguncia de Candaya, a conseguir el amor de un caballero llamado Don Clavijo. Debido a su intención Antonomasia se había entregado a Don Clavijo y tenían intención de casarse.

CAPITULO 39

Cuando la madre de Antonomasia se entero de que su hija se había casado con un hombre de linaje mas bajo que ella, se enojo tanto que a los tres día murió. Un día después de su muerte apareció el gigante Malambruno, primo hermano de la madre de Antonomasia, en un caballo de madera y para vengarse de la muerte de su prima convirtió a Antonomasia y a Don Clavijo en estatuas de diversos metales. Y para culminar la venganza hizo crecer barbas a todas las doncellas del palacio para vengarse así de la intercesión de la Trifaldi.
Una vez dijo eso y para que los allí presentes se lo creyeran se descubrieron la cara y mostraron como tenían todas unas barbas bastante considerables.

CAPITULO 40

Después de haberle contado la historia a Don Quijote le acabo pidiendo que por favor fuese a luchar con Malambruno ya que este había dicho que solo desharía el encantamiento en caso de que Don Quijote de la Mancha fuese a luchar contra él. Cuando Don Quijote acepto la Trifaldi le dijo que Malambruno había dicho que mandaría un caballo de madera, llamado Clavileño, el cual llevaría a Sancho y a Don Quijote a donde se encontraba él, que estaba a 3220 leguas por el aire y en línea recta sobre Clavileño.

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